Entre Gratallops y Poboleda, escondidas entre las típicas montañas del Priorato, se encuentra las terrazas ricas en llicorella donde yacen nuestras ancianas cepas de Cariñena y Garnacha, variedades típicas de esta región, así como el Cabernet Sauvignon y el Syrah, dos recién llegados que se han adaptado perfectamente a la dureza del clima y a la tipicidad del suelo.
Sin duda el carácter de la llicorella es parte de la magia de nuestros vinos. Una roca formada por sedimentos de arcilla compactada durante miles de años que aporta el carácter mineral característico de los vinos del Priorato.
De acuerdo con nuestra filosofía siempre respetuosa con el medio ambiente y la biodiversidad, cultivamos nuestros viñedos de forma ecológica, sin uso de pesticidas, ni herbicidas. Utilizamos el azufre en polvo para luchar contra el Oidio, el caldo bórdeles para el Mildiu y el Bacillus thurigensis para el gusano de la viña, todo ello para que la uva llegue en las mejores condiciones.
No regamos a nuestras cepas con la finalidad de que sus raices sean lo mas profundas posibles, busquen agua, resistan mejor los periodos de mas sequía y al mismo tiempo extraigan todo el carácter del suelo.
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